lunes, 3 de diciembre de 2018

Un profesor artista nos narró una historia de su vida personal. Él se había separado de una persona a la cual amó profundamente. Lloró mucho la pérdida de esa relación y se sentía mal al ver que la otra parte parecía no haber sufrido la ruptura tanto como él. Pero un día su abuela le dijo amablemente que no se preocupara, que había algo positivo en ello. Si su percepción era correcta, entonces él había sido el que había amado más. Su corazón era más sensible. 

Creo que su abuela tenía razón. ¿Para qué serviría un corazón que no fuera capaz amar?

Mateo 22
36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
38 Este es el primero y grande mandamiento.
39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

viernes, 16 de noviembre de 2018


Procesos de Sanidad Interior


Me considero una persona valiente. No porque no sienta temor, sino porque –siendo emocionalmente vulnerable- soy capaz de determinarme a hacer lo que siento miedo de hacer a fin de alcanzar una causa suficientemente importante como para asumir el riesgo, y porque amo la honestidad aunque a veces me acarree dificultades. 

Uno de los mayores retos que conozco no es uno evidente: la confrontación con la propia interioridad. Adentrarse en el mundo de los recuerdos puede llegar a ser en ocasiones un proceso intimidante muy difícil de afrontar. Pero aprendí que para sanar una herida del corazón –dolor, resentimiento, tristeza- hay que estar dispuesto a volver a experimentar la emoción como en el primer día antes de poder separarla del recuerdo y mirarla desde fuera del corazón, con el entendimiento.

He atravesado el oscuro túnel de ese proceso más de una vez. Las emociones se levantan como enormes olas de un mar embravecido o como el fuerte viento de un huracán. Pero con paciencia las olas retornarán al mar haciéndose la bonanza, y el viento habrá limpiado el aire para mostrarnos un cielo nuevo, más radiante y esplendoroso.

A este tipo de proceso hay que entrar dispuesto a perder y a perderlo todo a cambio de un bien mayor y más permanente.  Es así como me conquisto a mí misma un día a la vez. A veces me aterra tener que aceptar que no tengo control sobre los resultados.  Entonces me escondo en la hendidura de la Roca Fuerte, donde siempre saldré ilesa de cualquier tempestad.

Sé para mí una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente; tú has dado mandamiento para salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortaleza. Salmos 71:3
 

martes, 27 de febrero de 2018

El Dios Protector

Tú eres mi escondedero y mi escudo; en tu palabra espero. Salmo 119:114

Recientemente visité Costa Rica. Como soy planificadora, había coordinado estadías en varias provincias para conocer lo más posible. Las cosas no siempre salen como esperamos. Uno de los lugares que reservé -un tanto alejado de la ciudad- no me pareció seguro. Decidí cambiarme al hotel más cercano que pudiera conseguir. Mi teléfono no funcionaba allí y ya era de noche. Entré al Internet y solicité una reservación para el día siguiente en un apart-hotel. Quería asegurarme de tener lugar antes de cancelar mi reservación en el lugar donde me encontraba.

Luego, al cancelar mi primera reservación, se me advirtió que debía desalojar de inmediato. Envié un mensaje electrónico al hotel indicando que necesitaría alojarme esa misma noche, pero la respuesta demoraba. Solicité un servicio de transporte y me dirigí al lugar. De seguro tendrían algún espacio disponible para mí.   

Al llegar al aparthotel, escuché la radio encendida en la oficina de recepción. Las luces también estaban encendidas, aunque el portón estaba cerrado. El portón estaba precedido de un balcón cercado con un muro frontal. La pequeña reja en el muro estaba abierta. Entré al balcón y me acerqué al portón para llamar. No me respondieron. Quizás la persona en recepción estaba ocupada y no había notado que llegué. Quizás el sonido de la radio le había distraído. Continué llamando, pero nadie respondió. Después de algunos minutos pensé: "Ahora estoy fuera del lugar donde no me sentía segura y estoy más expuesta a peligros, porque estoy en la calle". 

La calle estaba solitaria. De pronto pasó un grupo de jóvenes y me asusté. Traté de disimular mi inquietud. Tan pronto se fueron, me senté con mis maletas detrás del muro del balcón. Afortunadamente era suficientemente alto para cubrirme y evitar que quien pasara pudiera verme, a no ser que se acercara al muro. Traía conmigo mi pasaporte, mis tarjetas del banco y algo de dinero, además de mi ropa. Me sentía como una persona sin hogar, vagando en la calle.

lunes, 1 de enero de 2018

¿Feliz? Año Nuevo

Buenos días. ¡Feliz Año!
Quizás anoche alguien haya sentido tristeza, soledad o frustración.
Comparto el Salmo 77, que nos enseña cómo superar la depresión. Esto lo aprendí del Reverendo Miguel Antonio Morales, de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Buena Vista.

"Al Señor busqué en... mi angustia. Alzaba a Él mis manos sin descanso. Mi alma REHUSABA consuelo... Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. No me dejabas pegar los ojos; estaba quebrantado y NO HABLABA... Mi espíritu inquiría: ¿Desechará el Señor...? ¿Ha cesado... Su misericordia? ¿Se ha acabado... Su promesa?"

El escritor describe el estado de ánimo de alguien que está deprimido, pero que continúa meditando en Dios. De pronto cae en sí, y cambia su pensamiento de culpar a Dios a reconocer su propia actitud. "Dije: 'Enfermedad mía es esta. Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de Jehová'."

viernes, 3 de noviembre de 2017

De serpientes y cuidados



En días recientes estuve conversando con una amiga. Ella me contaba una experiencia que ocurrió en el patio de su casa. Una serpiente venenosa se enroscó en su tobillo e intentó morderla. Gracias al cuidado de Dios, la serpiente solo logró morder su calzado. Sin embargo, el solo contacto con la serpiente fue suficiente para dejarla enferma por tres días.

La Palabra de Dios está llena de promesas sobre los cuidados de Dios hacia los que le aman cuando el enemigo de Dios intenta destruirlos. En Génesis 3:15 Dios le promete a Eva que habrá victoria sobre el pecado porque aunque el veneno del pecado haya afectado la relación del ser humano con el Creador, su Simiente (Jesús), vencería el pecado, viviendo una vida perfecta. “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”

Dios también dio promesa de cuidado al pueblo de Israel y a Sus profetas. En Isaías 54:17 “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.” Y también dejó la promesa de cuidado a Sus discípulos y a Su Iglesia, que proclama Su Evangelio para la salvación del mundo. “Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” Marcos 16:18

Dios ha sido, es y será siempre el Protector de los Suyos, por la gracia y el perdón adquiridos a través de los méritos de Jesús, nuestro Príncipe de Paz.

domingo, 1 de enero de 2017

Si tu año no terminó o no comenzó tan feliz como hubieras deseado...

Saludos en el nuevo año que inicia. Encontré una lectura que me parece buena para aquell@s que han cerrado el año con pérdidas, sean pérdidas materiales, personales o emocionales. Espero que les resulte útil en el proceso de levantarse y seguir adelante. Que el Dios de paz esté con ustedes fortaleciéndoles siempre.
APRENDER A DEJAR IR

sábado, 15 de octubre de 2016