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Una mirada a Lucas 21:9 a la luz de los tumultos del 2020

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Estuve viendo la película Titanic II. En esta se construye una réplica moderna del barco capaz de enfrentar glaciares, pero -al igual que en la versión anterior de la historia- los protagonistas terminan en el agua helada y el muchacho muere. Esta vez la joven, después de intentar sin éxito resucitar artificialmente a su amado, se abraza a su padre para ser consolada. Esto se asemeja a nuestra vida. A veces nos aferramos a formas de pensar, sentimientos, actitudes, conductas y relaciones a las que antes fuimos vulnerables y creemos que podremos manejarlos con el nuevo conocimiento, la experiencia y hasta la fe adquiridos a través del tiempo. Terminamos descubriendo que lo que está inundado de la frialdad del pecado nunca tendrá vida y, si somos capaces de reconocer nuestro error, podremos regresar a los brazos del Padre Eterno, donde siempre hay consuelo y seguridad.
El Primer y Más Grande Mand... by on Scribd
Felizmente soltera by on Scribd
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Un profesor artista nos narró una historia de su vida personal. Él se había separado de una persona a la cual amó profundamente. Lloró mucho la pérdida de esa relación y se sentía mal al ver que la otra parte parecía no haber sufrido la ruptura tanto como él. Pero un día su abuela le dijo amablemente que no se preocupara, que había algo positivo en ello. Si su percepción era correcta, entonces él había sido el que había amado más. Su corazón era más sensible.  Creo que su abuela tenía razón. ¿Para qué serviría un corazón que no fuera capaz amar? Mateo 22 36  Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37  Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38  Este es el primero y grande mandamiento. 39  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40  De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
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Procesos de Sanidad Interior Me considero una persona valiente. No porque no sienta temor, sino porque –siendo emocionalmente vulnerable- soy capaz de determinarme a hacer lo que siento miedo de hacer a fin de alcanzar una causa suficientemente importante como para asumir el riesgo, y porque amo la honestidad aunque a veces me acarree dificultades.  Uno de los mayores retos que conozco no es uno evidente: la confrontación con la propia interioridad. Adentrarse en el mundo de los recuerdos puede llegar a ser en ocasiones un proceso intimidante muy difícil de afrontar. Pero aprendí que para sanar una herida del corazón –dolor, resentimiento, tristeza- hay que estar dispuesto a volver a experimentar la emoción como en el primer día antes de poder separarla del recuerdo y mirarla desde fuera del corazón, con el entendimiento. He atravesado el oscuro túnel de ese proceso más de una vez. Las emociones se levantan como enormes olas de un mar embravecido o como el ...
De Depredadores y Presas by on Scribd