Entradas

Imagen
Procesos de Sanidad Interior Me considero una persona valiente. No porque no sienta temor, sino porque –siendo emocionalmente vulnerable- soy capaz de determinarme a hacer lo que siento miedo de hacer a fin de alcanzar una causa suficientemente importante como para asumir el riesgo, y porque amo la honestidad aunque a veces me acarree dificultades.  Uno de los mayores retos que conozco no es uno evidente: la confrontación con la propia interioridad. Adentrarse en el mundo de los recuerdos puede llegar a ser en ocasiones un proceso intimidante muy difícil de afrontar. Pero aprendí que para sanar una herida del corazón –dolor, resentimiento, tristeza- hay que estar dispuesto a volver a experimentar la emoción como en el primer día antes de poder separarla del recuerdo y mirarla desde fuera del corazón, con el entendimiento. He atravesado el oscuro túnel de ese proceso más de una vez. Las emociones se levantan como enormes olas de un mar embravecido o como el ...
De Depredadores y Presas by on Scribd

El Dios Protector

Tú eres mi escondedero y mi escudo; en tu palabra espero . Salmo 119:114 Recientemente visité Costa Rica. Como soy planificadora, había coordinado estadías en varias provincias para conocer lo más posible. Las cosas no siempre salen como esperamos. Uno de los lugares que reservé -un tanto alejado de la ciudad- no me pareció seguro. Decidí cambiarme al hotel más cercano que pudiera conseguir. Mi teléfono no funcionaba allí y ya era de noche. Entré al Internet y solicité una reservación para el día siguiente en un apart-hotel . Quería asegurarme de tener lugar antes de cancelar mi reservación en el lugar donde me encontraba. Luego, al cancelar mi primera reservación, se me advirtió que debía desalojar de inmediato. Envié un mensaje electrónico al hotel indicando que necesitaría alojarme esa misma noche, pero la respuesta demoraba. Solicité un servicio de transporte y me dirigí al lugar. De seguro tendrían algún espacio disponible para mí.    Al llegar al aparthotel, escuch...

¿Feliz? Año Nuevo

Imagen
Buenos días. ¡Feliz Año! Quizás anoche alguien haya sentido tristeza, soledad o frustración. Comparto el Salmo 77, que nos enseña cómo superar la depresión. Esto lo aprendí del Reverendo Miguel Antonio Morales, de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Buena Vista. "Al Señor busqué en... mi angustia. Alzaba a Él mis manos sin descanso. Mi alma REHUSABA consuelo... Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. No me dejabas pegar los ojos; estaba quebrantado y NO HABLABA... Mi espíritu inquiría: ¿Desechará el Señor...? ¿Ha cesado... Su misericordia? ¿Se ha acabado... Su promesa?" El escritor describe el estado de ánimo de alguien que está deprimido, pero que continúa meditando en Dios. De pronto cae en sí, y cambia su pensamiento de culpar a Dios a reconocer su propia actitud. "Dije: 'Enfermedad mía es esta. Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de Jehová'."

De serpientes y cuidados

Imagen
En días recientes estuve conversando con una amiga. Ella me contaba una experiencia que ocurrió en el patio de su casa. Una serpiente venenosa se enroscó en su tobillo e intentó morderla. Gracias al cuidado de Dios, la serpiente solo logró morder su calzado. Sin embargo, el solo contacto con la serpiente fue suficiente para dejarla enferma por tres días. La Palabra de Dios está llena de promesas sobre los cuidados de Dios hacia los que le aman cuando el enemigo de Dios intenta destruirlos. En Génesis 3:15 Dios le promete a Eva que habrá victoria sobre el pecado porque aunque el veneno del pecado haya afectado la relación del ser humano con el Creador, su Simiente (Jesús), vencería el pecado, viviendo una vida perfecta. “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Dios también dio promesa de cuidado al pueblo de Israel y a Sus profetas. En Isaías 54:17 “Ninguna arma forjada contra...

En memoria de los judíos que fallecieron durante el Holocausto

Esperanza que trae gozo y paz